Mari, lo de tu serie de asclepias es para hacereles una pasarela y que desfilen como "tops models".
Pero vamos a la cochinilla algodonosa que para mí es como una plaga bíblica.

Contestando lo que dice Elena "¿la exterminaré o moriré en el intento?", yo nunca he logrado erradicarla totalmente de mis macetas, siempre hay alguna en una u otra planta. Es un mal crónico, controlado para que no haya una invasión pero sin lograr erradicarla totalmente.
Yo lo que hago cuando veo una planta afectada es limpiar las raices con toda la presión de la manguera del jardín, para sacar toda la tierra posible, insistiendo bien en el cuello de la planta y en todos los recovecos posibles.
Luego le pulverizo un insecticida con el principio activo dimetoato, que es sistémico. Y vuelvo a enmacetar con tierra limpia y maceta bien lavada.
Vuelvo a darle un pulverizado a los quince días y la verdad es que las plantas reviven, alguna ha sido salvada in extremis.
Con diferencia es lo que me da más trabajo con las plantas: la persecución de las asquerosas cochinillas que se esconden en las raices.
Otra cosa, vigila las hormigas que creo que son la transportistas de la maldita plaga.
¡Ánimo Mari y Elena, que lograremos acabar con ellas! o al menos lo intentaremos.
Un abrazo solidario en la guerra anticochinillas

Marga