hay que destacar la generosidad de las enviadas de Buenos Aires, todos salimos con un montón de gajos y trabajo para realizar los días posteriores.
A Silvia amante de las suculentas le daban vuelta los ojitos para todos lados cuando vió el despliegue de la caja mágica porque Elena sacaba y sacaba ponía en la mesa, los repetidos todos por acá, y por acá estos, y por allá estos otros, y a esta no le gusta el sol, y este es fulano de tal, y seguí sacando, la caja no tenía fondo..............
saludos